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Un poco de su vida:

Consuelo Berges Rábago fue una escritora, traductora, periodista y biógrafa española que nació en 1899 en Ucieda (Cantabria). Colaboró con varias revistas tanto en España como Perú y Buenos Aires, además como traductora, realizó numerosos trabajos traduciendo del francés al castellano multitud de obras de autores muy conocidos, así como la lucha que inició para que el trabajo de los traductores fuera reconocido.

     Nació en el seno de una familia republicana y de librepensadores y fue hija de una madre soltera. Se educó en casa y nunca fe a la escuela, aprendió leyendo libros en español y en francés. Con quince años se trasladó a Santander, a casa de su familia paterna, con el objetivo de preparase el examen de ingreso para la Escuela Normal de Maestras.

     Cuando acabó la carrera, Consuelo comenzó a trabajar en un municipio de Cantabria, Cabezón de la Sal, donde era titula en la Academia de la Torre. Es aquí donde conoce a Víctor de la Serna, un inspector de enseñanza primaria y fundador del periódico La Región en Santander, donde Consuelo comenzó a publicar sus primeros artículos, escritos bajo el seudónimo de Yasnaia Poliana. Más tarde, siguió publicando en El Sol de Madrid, La Nación de Buenos Aires y la Revista de las Españas de la Unión Ibero-Americana en Madrid.

     La forma de escribir de Consuelo y sus puntos de vista siempre fueron polémicos, y consiguieron despertar el interés de muchos intelectuales del momento, con los que mantiene tanto una amistad como una correspondencia fluida. Entre ellos se encontraba Clara Campoamor, Concha Méndez, Ricardo Baeza, Eulalia Galvarriato, José Ortega y Gasset, Azorín, Rosa Chacel, Waldo Frank, María Zambrano, Francisco Ayala, Max Nordau y Rafael Casinos Assens.

Consuelo Berges y Concha Méndez en Buenos Aires. Fuente: Leer.es

      Sin embargo, cansada de la dictadura de Primo de Rivera, en diciembre de 1929 emigro a Arequipa (Perú), donde se queda con Julia Gutiérrez, su prima, que era propietaria de la única librería que había en esa ciudad. Durante su estancia, se dedica a dar clases de Gramática en una academia, y a la vez colabora con el periódico La Nación publicando diversos artículos literarios. Además, también dio varias conferencias donde creó cierta polémica.

       A finales de 1928, en noviembre, viaja desde Perú a Bolivia y Argentina, y en este último decide permanecer una temporada, colaborando con el periódico El Diario Español que estaba financiando por la embajada española y además, siendo el embajador Ramiro de Maetzu, quién intentó esquivar todos los artículos de Consuelo contra la dictadura de Primo de Rivera, artículos cuyo fin era unir a todos los españoles que se encontraban en Argentina.

      Fue nombrada directora de la revista Cantabria del Centro Montañés en 1929 y colabora en la Institución Cultural Española junto al doctor Avelino Gutiérrez. Durante este tiempo también colabora con el complemento literario de La Nación en Buenos Aires, cuyo secretario estaba casado con Norah Borges una de sus amigas, junto a Concha Méndez, Alfonsina Storni y Salvador Leguina.

     Consuelo volvió a Europa junto a Concha Méndez tras instaurarse la II República en España en 1931, quedándose primero en París, donde volvió a acogerla su prima. Sigue colaborando con diversas revistas y periódicos, mostrando sus ideas liberales y defiendo el voto femenino que fue lanzado por su amiga Clara Campoamor. Llegó a España en 1931 invitada por Clara Campoamor, aunque rechaza los cargos que le propone.

      Berges sigue escribiendo artículos como medió para seguir viviendo y también como una forma de defender sus ideas, y mientras trabaja también como bibliotecaria en el Archivo de la Junta Provincial de Beneficencia. Vuelve a usar el seudónimo de Yasnaia para colaborar con Mujeres Libres, CNT y FAI. También fue miembro de la Logia masónica de Adopción Amor en Madrid.

Consuelo Berges. Fuente: Briega.

    Publicó de forma clandestina su libro llamado Explicación de octubre en 1935, evitando la censura del “bienio negro”, en este libro Consuelo habla de la Revolución de 1934. Dos años más tarde, con la sublevación de 1936, la Junta Provincial de Beneficencia la manda a hacerse cargo del orfanato de Guindalera, que había sido abandonado por las monjas, y ayudó a los niños a evacuarlos de los bombardeos hasta llegar a Granollers. Después, Consuelo regresa a Barcelona donde trabaja en diversas revistas como Mujeres Libres, y junto a Baltasar Lobo, Rosa Chacel, Carmen Conde, Pepita Carpena, Sara Berenguer o María Jiménez entre otros. Además, secunda numerosas actividades relacionadas con el avanza y la educación de las mujeres, intentando dar más voz y reivindicar sus derechos.

     A principios de 1939 se une a una marea humana que huye a pie de las bombas hacia Francia. Sin embargo, durante el viaje son retenidos varias veces, y en los intentos de huida acaban siendo llevados a la capital del departamento de la Haute-Loire, donde acabo siendo encarcelada en un campo de concentración junto a 600 hombres, mujeres y niños que intentaban huir del país.

      Consuelo consigue escaparse, y sin dinero y recursos consigue llegar a París donde recibió la ayuda de dos amigos, Baltasar Lobo y Mercedes Comaposada Guillén, que la acogen en su casa. Sin embargo, durante cuatro años vive en la clandestinidad, escribiendo artículos para revistas y periódicos argentinos y dando clases de español. Pero en 1943 es detenida por los alemanes, ya que al estar indocumentada pensaban que era judía, permaneciendo custodiada durante varios meses, y finalmente es entregada en la frontera de España y llevada de nuevo a un campo de concentración junto a otros repatriados.

      Gracias a una amiga, Margarita Maquina y uno de sus parientes, Luis de la Serna, consigue evitar la cárcel ya que se hacen responsable de ella. Debido a este motivo Consuelo no puede escribir en la prensa ni mucho menos firmar en los periódicos con su nombre, además tampoco puede ejercer como maestra, y es por tanto cuando empieza a traducir obras del francés. Entre sus traducciones se encuentran obras de Jean Descola, Saint-Simon o Flaubert entre otros.

      Vivió con un exilio interior durante muchos años, sin dejar ver su ideología y se centro en lograr que el trabajo de los traductores fuera reconocido. En 1955 fundó, junto a la traductora hispano-china Marcela de Juan, al Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes. Un año más tarde, en 1956, obtuvo el Premio Fray Luis de León por la traducción que realizó de la historia de Jean Descola, Historia de la España cristiana.

      Berges fundó en 1982 el Premio Stendhal de traducción, que a partir de 1990, se convirtió en un premio anual. Este premio condecoraba las traducciones del francés al castellano. Pero en 1983, Consuelo tuvo que solicitar la beca de creación literaria al Ministerio de Cultura, como recurso económico.

    Consuelo Berges falleció en Madrid el 24 de diciembre de 1988, dejando todos sus derechos de autor a la Fundación que lleva su nombre, de forma que pudieran dotar un premio anual a la formación.

Consuelo Berges. Fuente: El Faradio.

Su obra:

      La obra de Consuelo Berges incluye artículos periodísticos, tanto en revistas españolas como extranjeras durante su periodo de exilio, como obras escritas por ella misma. Aunque sin duda su mayor trabajo fue la traducción de obras del francés al castellano, ya que tras el regreso a España y el estallido de la guerra y ser privada de su libertad, no pudo seguir escribiendo y publicando bajo su propio nombre, así como tampoco pudo seguir ejerciendo de maestra, por lo que para poder subsistir se dedicó a traducir importantes autores, como René Descartes, Jean-Jaques Rousseau, Stendhal, Honoré de Balzac, André Breton y muchos más.

    En sus artículos y obras se centra en mostrar su voz liberal y su lucha por la educación de la mujer, llegando a apoyar a su amiga Clara Campoamor en la defensa del voto femenino. Consuelo pudo, a través de su escritora, presentar su punto de vista y crear diferentes debates que llegaran a la sociedad.

Sus obras:

  • Escalas (1930)
  • Concepción Arenal: Algunas noticias de su vida y obra (1931).
  • La mujer y la masonería. Boletín Oficial de la GLE (1932).
  • Explicación de Octubre (1935)
  • Stendhal. Su vida, su mundo, su obra (1962)
  • Stendhal y su mundo (1983)
Stendhal y su mundo – Consuelo Berges. Fuente: La Pajarera Magazine.

Transmisión:

      Consuelo Berges fue una escritora que abarcó muchos temas que aún no eran bien recibidos y de los que además, se atrevió a dar su visión y su opinión, como en la educación de la mujer y su apoyo al voto femenino durante la II República española, lo que también le llevó a ser criticada por una parte de la sociedad. También tenía muy claro su idea de libertad, por lo que cansada de una dictadura emigró a Perú, donde estuvo colaborando con varias revistas, algunas de ellas españolas, y posteriormente hizo lo mismo en Buenos Aires, donde también colaboró con varios periódicos y revistas tanto argentinas como españolas.

     Aunque su vida siempre estuvo ligada a la escritura, tanto en artículos como en sus obras y biografías o las traducciones que realizaba, nunca dejó de ejercer como maestra en los casos en los que era necesario, como un medio para poder sobrevivir económicamente. Pero también, paso por muchos problemas tras el estallido de la guerra civil en España y su intento por salir del país, llegando a vivir de forma clandestina y también en campos de concentración junto a otros exiliados que habían sido detenidos.

     Pero sin duda, se hizo un hueco, se rodeó de grandes amigos y literarios, tanto en España como fuera, y consiguió que sus obras y sus artículos fueran comentados y queridos, además, lucho para que el trabajo de los traductores fuera reconocido y llegó a crear un premio para ello, logrando que cada uno de ellos fuera debidamente condecorado.

Consuelo Berges. Fuente: Leer.es

Fuentes: